Comercio electrónico con agentes

Comercio electrónico con agentes

El comercio electrónico engloba todas las características contenidas en el comercio tradicional entre las cuales se pueden mencionar ofertas y promociones, negociación, entrega de productos, reclamaciones, etc. Además de desarrollar estas características adquiere otras más por el hecho de desarrollarse por medios electrónicos. También se puede señalar que gracias a los contactos mediante las redes digitales es posible estar presente en un punto de venta, una transacción o en el lugar de un cliente remoto. Los investigadores Kalokota y Whinston, en el libro escrito el año 1997 sobre “comercio electrónico”, definen el comercio electrónico como: “Una metodología moderna de hacer negocios que tiene en cuenta las necesidades de las organizaciones, comerciantes y clientes con el fin de reducir costos mientras se mejora la calidad de los bienes y servicios y se aumenta la velocidad de distribución de estos bienes y servicios. El término también se aplica al uso de las redes de computadoras para buscar y recoger información que ayude a personas y corporaciones en el proceso de toma de decisiones.”

De acuerdo con la Organización Mundial de Comercio, el comercio electrónico es definido como “la distribución, comercialización, venta o entrega de bienes y servicios por medios electrónicos”. Esta definición incluye el comercio de bienes físicos a través de plataformas electrónicas así como el comercio de bienes intangibles, como pueden ser los basados en información. Los investigadores Bloch, Pigneur y Segev en el artículo publicado el año 2005 sobre “en las vías del comercio electrónico” mencionan que, se observa que esta conceptualización es bastante restrictiva al considerar el comercio electrónico como un mecanismo de venta directa y no tener en cuenta los beneficios a nivel de marketing que aporta Internet como vía de comunicación bidireccional e interactiva con el consumidor. Según Schneider, en el libro escrito el año 2004 sobre “comercio electrónico: la segunda ola”, algunas personas encuentran útil categorizar el comercio electrónico por los tipos de entidades que participan en las transacciones o en los procesos del negocio. Las cinco categorías generales del comercio electrónico son: negocio-a-consumidor, negocio-a-negocio, procesos de negocio, consumidor-a-consumidor y negocio-a-gobierno. Las categorías que se utilizan comúnmente son: (1) Compras del consumidor en la Web, a menudo llamadas negocio-a-consumidor, (2) Transacciones conducidas entre los negocios en la Web, llamadas a menudo negocio-a-negocio. (3) Transacciones y procesos de negocio que las compañías, gobiernos y otras organizaciones emprenden en Internet para apoyar las actividades de venta y compra.

Según los investigadores Botti y Julian, en el artículo sobre “agentes inteligentes” escrito el año 2000, la inteligencia artificial puede aplicarse a una gran cantidad de áreas o campos donde sea requerido el intelecto humano. Sostienen que uno de los paradigmas más interesantes de esta disciplina es el denominado paradigma de agentes. Este paradigma aborda el desarrollo de entidades que puedan actuar de forma autónoma y razonada conocidas como agentes inteligentes. Los investigadores y desarrolladores del área han generado múltiples definiciones para estas entidades, cada uno de ellos teniendo en cuenta sus propias necesidades o experiencias. Algunos ejemplos de estas definiciones son: entidad que percibe y actúa sobre un entorno, definición proporcionada en el libro “inteligencia artificial: un enfoque moderno” escrito el año 1995 por Russell y Norvig; sistema cuyo comportamiento se determina como resultado de un proceso de razonamiento basado en sus aptitudes, definición realizada en el libro “agentes inteligentes: teoría y práctica” escrito el año 1995 por Wooldridge y Jennings.

A pesar del avance sobre la temática persisten en el tema tanto lagunas conceptuales como de desarrollo, por lo que no es extraño que todavía ninguna de las definiciones haya sido aceptada plenamente por la comunidad científica. Tampoco existe acuerdo en las propiedades que debe esgrimir un agente, algunas de ellas son, en la propuesta realizada por Nwana el año 1996 en una revisión sobre “agentes de software”: continuidad temporal, autonomía, sociabilidad, racionalidad, reactividad, pro-actividad, adaptabilidad, movilidad, veracidad y benevolencia. Tal como afirman Botti y Julián, en la obra citada párrafos arriba, no existe consenso sobre el grado de importancia de cada una de estas propiedades, si bien se coincide en la opinión de que sirven para diferenciar a los agentes de meros programas software.

Debido a que los autores no evalúan las mismas características de las que los agentes deben ser poseedores, es que se obtienen distintas taxonomías para ellos. Así, existen agentes autónomos, agentes colaborativos, agentes de interfaz, agentes reactivos, agentes híbridos, agentes astutos, y otros tipos, producto de la combinación de dos o más de estas categorías citadas. Cabe resaltar que las aplicaciones basadas en agentes son numerosas, tanto como la variedad de áreas en donde están siendo empleados: control de procesos, producción, operaciones comerciales, gestión de información, comercio electrónico, monitorización, mediación, aplicaciones médicas, entretenimiento, etc. Desde el punto de vista de Villarreal, en el artículo publicado el año 2003 sobre “agentes inteligentes en educación”, los agentes han comenzado a aplicarse como una alternativa real de apoyo a los procesos de enseñanza aprendizaje. Los agentes de software se han popularizado en los últimos años. Han sido utilizados para innumerables situaciones. Recientemente, las capacidades de los agentes han sido aplicadas en el comercio electrónico, prometiendo una revolución en la forma de conducir las transacciones.

El comercio electrónico incluye una variedad de tareas como son: seguridad, mecanismos de pago, catalogo, promociones y compras por mencionar algunas. La tecnología de agentes puede aplicarse algunas de estas tareas donde es deseable que los sistemas que desarrollen estas tareas posean un comportamiento personalizado, continuo y semiautónomo. Los agentes pueden automatizar la búsqueda de un producto en las mejores condiciones de venta mediante numerosos vendedores simultáneamente. El uso de los agentes ayuda al cliente a disminuir su búsqueda a través de múltiples tiendas en línea y aumenta la posibilidad de adquirir un mayor número de ofertas. Los agentes realizan comparaciones en línea más eficientes que las realizadas convencionalmente. Algunos otros agentes desarrollados en sistemas de comercio electrónico, sugieren al cliente productos basados en las preferencias de otros clientes con gustos similares.

Según Paola Ramírez, en el trabajo de tesis escrito el año 2004 sobre “diseño y construcción de un portal de agentes de compra para comercio electrónico”, la ayuda que proporcionan los agentes en las negociaciones comerciales es profunda. Algunas de las investigaciones relacionadas con el uso de agentes en el comercio electrónico, indican que estos agentes mejoraron las ganancias obtenidas en los mercados electrónicos que los implementaron. Además de las ventajas obtenidas para los portales de comercio electrónico, los usuarios que utilizan sistemas de comercio electrónico basados en agentes obtienen un sentimiento de confianza y satisfacción al percibir que obtuvieron mejores resultados en su búsqueda que los obtenidos por ellos mismos.

Con el objeto de mostrar las ventajas que proporcionan los agentes en sistemas de comercio electrónico, Ramírez en la obra descrita, plantea el siguiente ejemplo. Actualmente, es posible establecer compras de productos vía Internet. Esta compra se completa cuando el cliente recibe los productos en su hogar. Los clientes encuentran en estas compras grandes ventajas, los productos de su preferencia llegan a su hogar sin que exista la necesidad de ir por ellos. Además de ello, pueden realizar sus compras a la hora de su preferencia ya que no hay restricciones en cuanto a los horarios que este tipo de tiendas virtuales ofrece. Los vendedores reducen notablemente los costos que implica alquilar un local.

Pese a que las ventajas son grandes, aún existen ciertas desventajas. Los clientes se ven en la necesidad de ir comparando precios en las diferentes tiendas virtuales o en su defecto buscar las mejores ofertas. Ésta es una tarea que aunque puede ahorrar dinero también puede ser demasiado retardada. Aparte de estos problemas se pueden presentar otros más. En algunas ocasiones los clientes desconocen las direcciones de las tiendas virtuales donde pueden adquirir los productos. Los clientes normalmente realizan sus compras a la hora en que la red está demasiado saturada, logrando con ello un grado de lentitud en la búsqueda de productos. Aunado a ello, cada tienda virtual dispone de su propia interfaz con el usuario complicando sumamente el acceso.

Referencias Bibliográficas

  • Bloch, M.; Pigneur, Y. y Segev, A. (1998) On the Road of Electronic Commerce: A Business Value Framework, Gaining Competitive Advantage and Some Research Issues, Business Week, Jan. 29, 1998.
  • Botti, V. y Julián, V. (2000) Agentes inteligentes: el siguiente paso de la Inteligencia Artificial, Novatica, Vol. 145, 2000, pp. 95-99.
  • Kalokota, R. y Whinston, A.B. (1997) Electronic Commerce. A manager’s guide, Addison-Wesley, Reading, MA.
  • Nwana, H. (1996) Software Agents: an overview, The Knowledge Review, Vol. 11 (3), 1996, pp. 205-244.
  • Ramírez, Paola (2004) Diseño y construcción de un portal de agentes de compra para comercio electrónico. Tesis de grado del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional. México D.F.
  • Russell, S. y Norvig, P. (1995) Artificial Intelligence: A Modern Approach, Englewood Cliffs, Prentice Hall, 1995.
  • Schneider, G.P. (2004) Electronic Commerce: The Second Wave, 5° Edición, Editorial Thomson.
  • Villarreal, Farah G. (2003) Agentes Inteligentes en Educación, EDUTEC, Revista electrónica de Tecnología Educativa, Universidad de Santiago de Chile, 2003.
  • Wooldridge, M. y Jennings, N. (1995) Intelligent Agents: Theory and Practice, The Knowledge Engineering Review, Vol. 10 (2), 1995, pp. 115-152.
Guillermo Choque Aspiazu
http://www.eldiario.net/
Febrero 6 de 2012

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